Soy un hombre de 40 años y llevo unos 5 meses padeciendo trastornos urológicos.
Empezaron de repente, de un día para otro, y con el tiempo han ido empeorando.
Estos son los síntomas:
a) La sensación de necesidad de orinar, que durante toda mi vida había sido algo que comenzaba y aumentaba de forma progresiva, gradual, ahora es aguda, súbita, y además siempre muy intensa, como si no pudiera contener más la orina
b) El esfuerzo que debo realizar para retenerla es muy grande; me cuesta mucho aguantarla (últimamente tengo pequeñas pérdidas, e incluso me he orinado un par de veces mientras dormía). Además, en esos momentos también siento una especie de dolor o quemazón que me recorre la uretra (y que nunca había tenido antes)
c) Cuando orino, la cantidad que expulso es poca (la he medido y la media está en los 300 mililitros), y no se corresponde en absoluto con la urgencia de la sensación de necesidad de orinar (por experiencia previa, esa sensación extrema antes suponía estar orinando muchos más segundos, con más caudal y velocidad; de hecho, en algunas ocasiones de "urgencia urinaria" en las que tuve que orinar en algún recipiente (como por ejemplo en un cartón de tetrabrik abierto), la cantidad de orina solía llegar a 1 litro)
d) Al finalizar la micción, siento una especie de dolor o quemazón que me recorre la uretra
e) A pesar de la urgencia de la sensación de necesidad de orinar, si trato de aguantarme, tras luchar bastante por contener la orina (el proceso de resistencia a ese estímulo puede durar entre unos segundos y 1 o 2 minutos), a veces la sensación tarda mucho en repetirse y puedo aguantar sin orinar hasta 3 horas más (es decir, 3 horas además del tiempo pasado entre la última micción y la primera vez que tuve la sensación), y otras veces, vuelvo a tener la sensación a los pocos minutos, me aguanto las ganas y vuelve otra vez a los pocos minutos, y así hasta que ya no puedo más y termino orinando
En un principio pensé que podía ser una infección urinaria y acudí a los pocos días a mi centro de salud. Hice la prueba de la orina con la tira de colores y según me dijo la enfermera salía todo normal (luego una doctora me dijo que daba positivo en linfocitos). Me prescribió un antibiótico durante 5 días y un análisis de orina. Cuando mi médico de familia me dio los resultados, me dijo que no tenía ninguna infección y me mandó hacer un análisis de sangre. Los resultados fueron casi normales, sólo estaban alteradas las variables relativas al hígado (no sé si mucho o poco). Entonces ordenó hacerme ambos análisis de nuevo, orina y sangre, éste último con serología. Esta vez, los resultados no mostraron alteración significativa alguna, según me dijo mi médico.
Así pues, para completar la información de los análisis, y dado que tengo algún familiar con problemas de próstata, me mandó hacer una ecografía. Como en el centro de especialidades me dieron vez para 3 meses más tarde, se lo comenté y me dio vez en mi propio centro de salud con ella misma, puesto que también ella realiza esa prueba, por lo visto. Pues bien, al mes y medio me hizo la ecografía y me dijo que el resultado era normal (entre otras cosas, me dijo que el tamaño de la próstata no era anómalo).
Pensé que entonces me enviaría al urólogo, al no poder identificar la causa del problema, pero en lugar de eso me ha dicho que no es necesario, que debe ser un trastorno psicosomático, y que si me supone un problema serio en mi vida me puede dar medicación para ello.
Yo no comparto su diagnóstico. No tengo stress ni ansiedad ni depresión ni nada de eso. Y desde luego que es un problema, y muy grande, ya lo creo. Me limita mucho, pues me complica hacer determinadas cosas, como asistir a una clase o ir a ver una película al cine o conducir...
Pensando en posibles causas para el problema me he acordado de una cosa: unos 3 meses antes de empezar los trastornos urológicos, me operaron de apendicitis. Tras la intervención quirúrgica, tumbado en cama sin poder levantarme, tuve que orinar en un recipiente de plástico. Pues bien, no era capaz. Por mucho que lo intentaba y por mucho que ya no pudiese aguantar más la orina, no era capaz. Fue una de las peores experiencias de mi vida: querer orinar y no poder. Por fin, incorporándome parcialmente y poniéndome ligeramente de costado, pude hacerlo, pero ni siquiera así todo fue bien: iniciaba la micción, expulsaba una cantidad normal de orina durante unos segundos y luego la micción se detenía, sin haber acabado de vaciar la vejiga, y notando como la orina se quedaba en la uretra. Para poder terminar de orinar, tuve que repetir la operación varias veces, hasta que por fin dejé de sentir ganas de orinar. Y a su vez, hasta que pude levantarme de la cama y orinar en el retrete, tuve que repetir todo el proceso en dos ocasiones más. ¿Pudo esta experiencia haber influido en los trastornos que padezco?
Pero la pregunta fundamental que me planteo es esta: ¿Existe alguna enfermedad urológica que no se detecte en análisis de orina o sangre, o en una ecografía?
Me gustaría obtener otro diagnóstico (una segunda opinión, como se suele decir, vamos), y esta vez de un urólogo, no de un médico de familia.
Muchísimas gracias por su atención y su ayuda.