Derrames cerebrales: síntomas, diagnosis y efectos.


  • El derrame cerebral es un daño producido en el cerebro debido a al falta de aporte sanguíneo o a una hemorragia. Actualmente es la tercera causa de mortandad en los países del llamado primer mundo.

Redactor DM - 19-09-2013 18:51:23

Neurología

Los derrames más comunes son los llamados isquémicos, producidos por la obstrucción de una arteria (debida a un coágulo de sangre, por ejemplo) que desemboca en la imposibilidad de que llegue el suministro de sangre al cerebro. Los derrames hemorrágicos son provocados por la ruptura de una arteria (aneurisma) y la consiguiente hemorragia interna. En algunos casos se producen pequeños derrames a los que se conoce como accidentes isquémicos transitorios que aunque siguen el mismo proceso que los derrames isquémicos, a una menor escala, no dejan secuelas en el paciente. Tras el primer derrame es común que el paciente vuelva a sufrir un segundo derrame en un período de menos de un año. Los efectos tras el accidente cerebro-vascular varían según los casos. Un porcentaje pequeño de pacientes consigue la recuperación total, mientras otro porcentaje similar muere tras el derrame. En la mayoría de los casos el paciente sufre daños que requieren cuidados especiales: parálisis, dificultades de habla y de la capacidad de pensamiento, procesamiento y comprensión, descoordinación motora, problemas de orientación...

Entre los síntomas que “avisan” de un posible derrame se encuentran el adormecimiento lateral del cuerpo (brazo, pierna, rostro...), dolor de cabeza sin causas aparentes, confusión, problemas de visión y de equilibrio. En caso de sufrir alguno de estos síntomas, es recomendable acudir al médico para que pueda hacer las pruebas pertinentes y que considere oportunas a fin de, si no impedir, si mitigar (con prevención) las consecuencias del posible derrame. Un primer examen médico comprobará la movilidad del paciente, así como su facilidad para la lectura, comprensión... Para poder analizar en profundidad los daños se recurre a técnicas como el TAC (tomografía) y la resonancia magnética que aportarán imágenes del cerebro, ECG (electrocardiograma), para medir el ritmo cardíaco o el anteoriograma cerebral que, mediante la inserción de un catéter en una arteria e inyectando un líquido de contraste, posibilita la visión, mediante rayos X de obstrucciones arteriales.

La prevención es vital en estos casos. Reducir o, a ser posible, eliminar totalmente el consumo de alcohol y tabaco, mantener controlada la presión arterial, vigilar el colesterol, seguir una dieta equilibrada que evite la obesidad, hacer ejercicio moderado y someterse a chequeos médicos regulares, son sencillas recomendaciones que pueden ayudar a evitar o por lo menos atenuar los efectos de un posible derrame cerebral.

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