Este efecto podría deberse no solo a la pequeña cantidad de alcohol presente en la cerveza, sino a los numerosos componentes presentes en este tipo de bebida, como antioxidantes, vitaminas y minerales. Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden de la conferencia impartida por el Dr. Javier Romeo, del Instituto del Frío del Consejo Superior de Investigaciones Científicas “Alcohol y sistema inmune”, en el marco del 1er Workshop Internacional de Inmunonutrición que se celebra en Valencia del 3 al 5 de octubre, en colaboración con el Ministerio de Educación y Ciencia y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Durante estos días, se dan cita en Valencia profesionales de gran renombre internacional en el campo de la nutrición y la inmunología, que presentan las últimas novedades en el área de la inmunonutrición, es decir en el estudio de las interacciones entre la nutrición y la inmunidad. En este caso, el Dr. Javier Romeo expondrá las últimas investigaciones entorno a las propiedades que un consumo moderado de alcohol por parte de adultos sanos puede aportar al sistema inmunológico, según las conclusiones de la investigación “Changes in the immune system after moderate beer consumption” publicadas recientemente en la revista Annals of Nutrition and Metabolism.
La investigación ha sido realizada por el Grupo de Inmunonutrición del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, compuesto por el Dr. Javier Romeo, la Dra. Julia Wärnberg, la Dra. Esther Nova, la Dra. Ligia E. Díaz, la Dra. Marcela González Gross y la Dra. Ascensión Marcos.
El estudio ha valorado el efecto de un consumo moderado de cerveza (equivalente a 330 ml/día de cerveza en mujeres y 660 ml/día de cerveza en hombres) sobre algunos parámetros del sistema inmunológico. La investigación se ha realizado en 57 voluntarios sanos (hombres y mujeres) que durante un mes estuvieron sin consumir ninguna bebida alcohólica (lo que científicamente se denomina periodo de "wash-out") y durante el siguiente mes consumieron de forma moderada cerveza.
Si bien es sabido que un consumo de alcohol excesivo deprime el sistema inmune, la cerveza, consumida de forma moderada por adultos sanos, puede mejorar la respuesta inmune contra patógenos externos, es decir, los agentes responsables de desarrollar enfermedades infecciosas.
Según el Dr. Romeo, “los adultos sanos que consumen regularmente y de forma moderada cerveza o vino tinto podrían ser menos propensos a padecer enfermedades infecciosas y su efecto anti-inflamatorio podría ser un factor determinante en los efectos preventivos de enfermedades cardiovasculares”.
Además, la investigación ha revelado que el efecto positivo del consumo moderado de cerveza en el sistema inmune parece ser más relevante en las mujeres que en los varones.
Propiedades de las bebidas fermentadas
Los efectos positivos en el sistema inmune no sólo se deben al bajo contenido alcohólico de la cerveza, sino también a los antioxidantes y a los demás componentes de este tipo de bebidas.
Las bebidas fermentadas pueden formar parte de una alimentación saludable como la dieta mediterránea actual, caracterizada por el consumo de aceite de oliva, legumbres, frutos secos, frutas y verduras y pescado. Además, diversos estudios científicos confirman que el consumo moderado de bebidas fermentadas por adultos sanos dentro de una dieta equilibrada, no sólo no es perjudicial sino que es incluso es saludable por las propiedades que les confieren su baja graduación y las materias primas con las que están elaboradas.
La cerveza se diferencia del resto de bebidas alcohólicas por el empleo del lúpulo como materia prima esencial. Desde la antigüedad, se han atribuido a esta planta múltiples beneficios para nuestra salud, como la actividad antibacteriana y antiinflamatoria que ayuda a prevenir enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Aporta a la dieta polifenoles que, como antioxidantes naturales, participan potencialmente en la protección contra enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos responsables del envejecimiento del organismo.
Esta bebida también es una fuente de vitaminas, fundamentalmente del grupo B y en concreto de ácido fólico. El consumo moderado de esta bebida aporta entre un 10 y un 15% de las necesidades diarias de esta vitamina. Por otra parte, los flavonoides contenidos en la cerveza tienen una importante capacidad antioxidante en nuestro organismo. Tras un estudio realizado por un equipo de investigación de la facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, se verificó que los niveles en sangre de LDL (colesterol malo) y LDL oxidada disminuían significativamente. Todas estas propiedades se deben a los polifenoles y melanoidinas contenidos en diversos ingredientes de esta bebida como son el lúpulo y la cáscara de cebada.
Actualmente nadie duda de que el consumo excesivo de bebidas alcohólicas es perjudicial para la salud y responsable de un gran número de enfermedades. No obstante, en las dos últimas décadas numerosos estudios epidemiológicos realizados en países de varios continentes han coincidido en señalar la relación entre el consumo moderado de alcohol (20 gr de alcohol al día).
Además, tanto los hombres como las mujeres consumidores de cerveza de forma moderada y regular pueden tener menos riesgo de sufrir infarto de miocardio que los no bebedores, debido a la reducción de la coagulación sanguínea y el aumento del colesterol de alta densidad HDL, conocido como “colesterol bueno”, motivado por el poder antioxidante y antiinflamatorio de los polifenoles que contiene.
El Centro de Información Cerveza y Salud (CICS) es una entidad de carácter científico dedicada a fomentar el estudio y la investigación sobre las propiedades nutricionales del consumo moderado de cerveza. Para ello colabora con universidades, centros de investigación y sociedades científicas.
El CICS recomienda en todo momento un consumo moderado de cerveza, preferiblemente en compañía de alimentos. Según la literatura científica el consumo moderado de alcohol es de 30g/día para los varones (3 cañas de cerveza) y 20g/día para las mujeres (dos cañas de cerveza). Es importante además tener en cuenta que no todas las personas reaccionan igual ante el alcohol, ya que influyen diversos factores como el peso, el sexo, la raza y la frecuencia con que se bebe. El consumo de alcohol en menores y mujeres embarazadas debe ser cero.
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